Viajar a Irlanda es adentrarse en un lugar donde la naturaleza salvaje se funde con la historia celta y la hospitalidad de los irlandeses. Aunque cinco días pueden parecer pocos para ver los acantilados imponentes, pubs históricos y pueblos de postal con una buena organización puedes ver todo lo necesario. Este itinerario te permite ver lo esencial de Irlanda recopila los paisajes más icónicos, las ciudades más relevantes y los rincones secretos que convierten a este país en un destino único en Europa.
¿Cuántos días necesitas para viajar por Irlanda?
La cantidad ideal de días para recorrer y ver Irlanda depende de tu ritmo y tus intereses. Para quienes quieren empaparse de las tradiciones locales, explorar parques nacionales y disfrutar el ambiente relajado de sus pueblos y ciudades, una o dos semanas sería lo ideal. Sin embargo, cinco o siete días son suficientes para hacer una ruta por Irlanda que te lleve por sus grandes atractivos.
Quienes decidan viajar a Irlanda usando exclusivamente el transporte público deberán tener muy presente los horarios y conexiones, especialmente fuera de Dublín y las principales ciudades de la costa oeste de Irlanda.
¿Es suficiente 5 días en Irlanda?
Cinco días son suficientes para conocer y ver lo mejor de Irlanda, como sus paisajes y su ambiente. Es posible recorrer en este tiempo ciudades históricas como Dublín, para ver lugares como el castillo de Dublín, la Christ Church o el impresionante Trinity College, y, a la vez, perderse por la naturaleza de los acantilados de Moher o el Parque Nacional de Killarney.
En estos cinco días merece la pena ir a rincones como Galway, cruzar el río Liffey o recorrer el Anillo de Kerry. La clave está en un itinerario bien diseñado y en decidir si alquilar un coche (aunque en Irlanda se conduce por la izquierda) o confiar en una combinación de buses y trenes para aprovechas el tiempo al máximo.
Ruta de 5 días por Irlanda
En menos de una semana podrás combinar la historia de sus ciudades, sus paisajes naturales y el ambiente acogedor de sus pueblos. Este itinerario está pensado para que no te pierdas ninguno de los grandes imprescindibles irlandeses y vivas un viaje inolvidable.
Día 1: Dublín y su ambiente cultural
Lo mejor es que el viaje empiece en Dublín, una ciudad a orillas del río Liffey. Recomendamos dar el primer paseo por Grafton Street con músicos, terrazas y librerías escondidas en cada esquina. El itinerario imprescindible empieza en el Trinity College, cuyo edificio central y la mundialmente famosa biblioteca albergan el Libro de Kells. No puede faltar una visita a la Christ Church y al castillo de Dublín, cuyas piedras parecen susurrar historias de reyes, invasiones y revoluciones.
A medida que pasa el día, lo mejor es dejarse llevar por el ambiente de Temple Bar y probar una pinta en alguno de los históricos pubs de la ciudad, recordando que a los irlandeses les encanta el trato cercano y la música en directo. Si tienes más tiempo, puedes visitar el parque Phoenix, uno de los más grandes de Europa, o ir a San Patricio, patrón del país.

Día 2: Kilkenny y Rock of Cashel
El segundo día puedes poner rumbo al sur usando el eficiente sistema de autobuses o trenes, aunque alquilar un coche te permitirá parar en pueblos con encanto a tu ritmo. Llegar a Kilkenny es como viajar en el tiempo: su catedral, sus pequeñas calles medievales y, sobre todo, el imponente castillo cuenta con siglos de historia y rivalidades. Merece la pena pasear por la ciudad antes de continuar hasta uno de los iconos de Irlanda, la Rock of Cashel. La silueta de este conjunto de ruinas, perfilada sobre un promontorio verde, es inolvidable y resume a la perfección la unión entre mito, religión y paisaje que se respira en todo el país. Los amantes de la fotografía y la historia encontrarán aquí uno de esos lugares donde es fácil imaginar viejas leyendas célticas y reverberaciones de antiguos rituales cristianos.
Día 3: Cork y la ruta gastronómica
El día siguiente puedes dedicarlo a la zona de Cork, capital del sur y reputada por sus mercados y su vida local. Muy cerca está el famoso mercado inglés, un paraíso para los amantes de la gastronomía irlandesa, donde los puestos de quesos, carnes y pan artesano se suceden bajo una cubierta victoriana. Cork ofrece también pequeños museos y la posibilidad de entrar en contacto con una ciudad que presume de carácter propio y creativo.
Quienes busquen algo especial pueden completar la jornada visitando la cercana localidad de Cobh, último puerto del Titanic y lugar donde la emigración hacia América dejó profunda huella. Aquí la historia moderna de Irlanda resulta casi tan fascinante como sus leyendas milenarias.

Día 4: Anillo de Kerry y Killarney
Comienza una de las etapas más espectaculares de cualquier ruta por Irlanda: el Anillo de Kerry. Recorrerlo en coche, aunque haya que recordar que en la isla se conduce por la izquierda, es descubrir paisajes de película: montañas cubiertas de brezo, lagos y mar entrelazados, y caseríos perdidos. Si no puedes o no quieres conducir, el transporte público ofrece tours organizados que paran en los puntos más emblemáticos.
El Parque Nacional de Killarney es otro de los motivos para detenerse. Sus senderos, lagos y cascadas son un ejemplo del paisaje salvaje que ha dado a Irlanda el apodo de isla esmeralda. Caminar por el parque, a pie o en bicicleta, y detenerse a escuchar el silencio solo roto por el canto de un pájaro o el galope lejano de un caballo es una de las grandes experiencias del viaje.

Día 5: Acantilados de Moher y Galway
Nada simboliza la costa oeste de Irlanda como los Acantilados de Moher, el impresionante muro de piedra que se despliega durante kilómetros sobre el Atlántico. Llegar allí temprano te permitirá disfrutar de las vistas en soledad antes de que lleguen más turistas. Si el tiempo acompaña, puedes hacer una breve caminata por el borde de los acantilados para ver las panorámicas que se ven por todo el viaje.
Después, es mejor ir a Galway, ciudad universitaria famosa no solo por su cultura y música callejera sino también por su hermosa catedral y su ambiente junto a las calles empedradas del centro. Recorrer sus pubs, acercarse al puerto o disfrutar del ritmo de sus habitantes es la mejor forma de despedirse de Irlanda.

Consejos prácticos para tu viaje a Irlanda
Cómo moverse por Irlanda
La elección del transporte depende en gran medida de tu ruta y preferencias. El transporte público en Irlanda, especialmente buses y trenes, van bien en las ciudades principales y muchas rutas turísticas. Sin embargo, para quienes desean máxima libertad y quieren explorar paisajes rurales, alquilar un coche puede ser la mejor opción, siempre recordando que en Irlanda se conduce por la izquierda y algunas carreteras secundarias son bastante estrechas. Muchos viajeros combinan ambas opciones, usando el transporte público para los trayectos largos y apostando por el coche en zonas menos accesibles.
Mejor época para viajar
El clima de Irlanda es famoso por sus cambios rápidos y su carácter impredecible. Por eso, siempre conviene llevar ropa en capas y un impermeable, independientemente de la época del año. Aun así, la primavera y el verano, entre mayo y septiembre, son las mejores estaciones para viajar a Irlanda. En estos meses, los días se alargan y los paisajes muestran todo su verdor, mientras la temperatura se mantiene fresca y agradable. Aunque la lluvia puede aparecer en cualquier momento, suele ser pasajera y no impide disfrutar de los monumentos y las rutas al aire libre. Además, es en verano cuando la vida en las calles y los festivales cobran gran protagonismo, mostrando la cara más festiva y animada del país.

Mejor seguro de viaje para Irlanda
El seguro de viaje no es un requisito obligatorio para entrar en el Reino Unido, y la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE) sigue siendo válida por el momento en este país. Sin embargo, es importante recordar que la cobertura de la TSE es limitada: solo cubre los servicios médicos incluidos en la Seguridad Social británica, que pueden diferir de los servicios cubiertos por la Seguridad Social española. Cualquier gasto médico que no esté contemplado por la Seguridad Social del Reino Unido deberá ser asumido por el propio viajero. Además, la Tarjeta Sanitaria Europea, no cubre situaciones como la repatriación a España en caso de enfermedad grave o fallecimiento, por lo que contar con un seguro de viaje es muy recomendable.

Si vas a realizar un viaje de menos de 90 días por Europa, una opción recomendable es el seguro Cap Trip de Chapka. Este seguro puede contratarse de forma totalmente online: solo necesitarás facilitar tus datos personales, país de origen, destino y las fechas del viaje. Tras completar la contratación, recibirás tu póliza directamente en tu correo electrónico.
Entre las principales garantías incluidas en este seguro destacan las siguientes:
- Asistencia y repatriación las 24h y en español.
- Sin adelantar dinero ni franquicias.
- Gastos médicos hasta 300 000€ en Europa.
- Agravamiento de enfermedades preexistentes hasta 10 000 €.
- Seguro de equipaje hasta 2 500€.
- Telemedicina incluida.
- Regreso anticipado incluido.
- Interrupción del viaje: reembolso de las vacaciones no disfrutadas.
- Opcional: seguro de cancelación sin franquicias
- ¡Y muchas más!
En solo cinco días, es posible disfrutar ver parte de los paisajes más emblemáticos, la historia y el ambiente acogedor que hacen de Irlanda un destino especial. Aunque este tiempo no da para verlo todo, permite conocer muchas ciudades, localidades con encanto y maravillas naturales como los acantilados de Moher o el Anillo de Kerry. La clave está en organizar bien el itinerario y elegir la mejor forma de desplazarse. Así, cada jornada se convierte en una experiencia inolvidable entre la naturaleza, la cultura y la hospitalidad irlandesa.

