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Au pair en Francia: la experiencia de Julia

Julia tenía ganas de mejorar idiomas, sumergirse en una cultura diferente y viajar todo lo que pudiera durante su tiempo libre. Se decidió a probar la experiencia de Au Pair en Francia durante un año académico; ¡nos lo cuenta!

¿Por qué decidiste ir de au pair a Francia?

¡Buena pregunta! Al principio dudaba entre un país anglosajón y un país francófono, pero como mi verdadero sueño era perfeccionar el francés, terminé decantándome por Francia. Además, había oído que había más compromiso, por parte de las familias francesas, en respetar los derechos de un au pair.

¿Cómo encontraste la familia? ¿Qué criterios seguiste para elegirla?

He de confesar que esta era la fase que más me preocupaba, aunque me sorprendió gratamente la velocidad con la que encontré a la que sería mi familia au pair. Todo se lo debo a la página web Aupairworld: fue registrarme y al cabo de aproximadamente una semana ya conocía a las personas protagonistas de la experiencia que estaba a punto de vivir.
Hablé con una decena de familias y fui descartando según la lejanía a la capital y la falta de afinidad. Mis principales criterios eran: feeling y proximidad a París.

¿Podrías describirnos a tu familia?

Mi familia estaba compuesta por Perrine, una niña curiosa y sorprendentemente inteligente de 7 años, sus padres Sophie (bióloga) y Hervé (ingeniero), y por último, pero no menos importante, un perrito bastante perezoso llamado Ravi (que en español quiere decir “alegre”).
¡Me sentí en casa desde el primer minuto! Tuve la suerte de que me acogieron como si fuera parte de la familia y siempre me invitaban a acompañarles en sus actividades familiares del día a día.

¿Hablabas el idioma antes de llegar? ¿Cuánto lo mejoraste durante tu estancia?

Reconozco que cuando llegué a París disponía de nociones suficientes como para entender más o menos lo que oía, aunque no lo necesario para aventurarme en conversaciones que iban más allá de un simple diálogo sobre el tiempo. Y como no podía ser de otra forma, mi francés mejoró considerablemente a medida que pasaba tiempo con la niña que cuidaba, asistía a clases y me relacionaba con extranjeros que conocía poco a poco.
Al principio cometí el error de codearme solamente con españoles, así que durante ese período de tiempo no progresé lo más mínimo. ¡Lo peor de todo es que tenía la sensación de no haberme mudado de país!

¿Cómo se organizaban tus jornadas? ¿Cuáles eran tus tareas principales?

Los horarios variaban en función de la disponibilidad de los padres, la cual puede llegar a ser bastante flexible. Así fue en mi caso, a veces tenía que ocuparme del desayuno de la niña y llevarla al colegio y en otras ocasiones mi jornada laboral empezaba al ir a recogerla al colegio sobre las 16h30. Después, mi función era prepararle la merienda y entretenerla hasta que los padres regresaran a casa pasadas las 19h.
La única excepción, como todo aquel que haya sido au pair en Francia sabrá, es el miércoles. Este día los colegios franceses reducen el horario lectivo hasta 12 del mediodía y como consecuencia los au pairs dedican mucho más tiempo al cuidado de los niños. En mi caso, yo tenía que prepararle el almuerzo y llevarla a sus actividades extraescolares.

¿Qué actividades realizabas durante tu tiempo libre? ¿Cómo hiciste para conocer gente? ¿Tuviste la oportunidad de convivir con otras au pairs?

Durante mi tiempo libre me dedicaba a explorar la ciudad, a asistir a picnics organizados para conocer gente, ir a las numerosas exposiciones que ofrecen los museos de París y a realizar escapadas por toda Francia.
Tuve la oportunidad de conocer gente proveniente de todo el globo terrestre gracias a los picnics que tenían lugar en los puntos más emblemáticos de la ciudad (orillas del Sena, a los pies de la Torre Eiffel…). No obstante, oí que había un grupo en Facebook compuesto único y exclusivamente por chicas au pairs españolas, así que decidí quedar con ellas con bastante frecuencia. Fue bastante divertido ya que solíamos coincidir en todas nuestras observaciones sobre el impacto cultural.

¿Cuánto gana una Au Pair en Francia? ¿Es suficiente para vivir en París?

Generalmente, un/a au pair en Francia gana de media entre 70 y 100 euros a la semana, además de otros extras que se le suman a la remuneración (móvil y bono de transporte).
Teniendo en cuenta que no pagaba ni alojamiento ni comida, todo lo que ganaba podía destinarlo a la realización de los proyectos que tenía previstos. El alojamiento es uno de los obstáculos más difíciles a superar viviendo en París, así que eso es un punto a favor.
Por otra parte, yo opté por inscribirme en clases de francés impartidas por una asociación, cosa que disminuyó considerablemente mis gastos. ¡Los cursos de francés en escuelas de idiomas son carísimos!

Durante las vacaciones escolares, ¿qué hacías?

En Francia hay vacaciones escolares en octubre, navidad, febrero, abril y verano. Exceptuando la de verano, el resto suelen ser dos semanas, pero yo sólo disponía de una. Es decir, la familia y yo nos poníamos de acuerdo sobre qué semana me correspondería con bastante antelación para permitirme planificar mis posibles viajes lo antes posible. La organización era entonces la siguiente: una de las dos semanas de vacaciones escolares yo me ocupaba a tiempo completo de la niña y durante mi semana libre me dedicaba a visitar países cercanos como Alemania u Holanda.

¿Podrías describirnos la vida en París? ¿Tuviste también la ocasión de viajar por Francia?

Vivir en París es sinónimo de salir de casa, desde por la mañana y que el espíritu espontáneo de la ciudad vaya obligándote a ir cambiando de planes a medida que avanza el día. Cada día en Paris es único, irrepetible e impredecible. Cafeterías abarrotadas de gente, decenas de músicos callejeros, múltiples idiomas reunidos en un mismo vagón de tren, el paisaje urbano que tanto ha inspirado a escritores y artistas… son algunas características que hacen de París una ciudad extraordinaria.
También tuve la oportunidad de visitar otras ciudades alucinantes de Francia, como Saint-Malo, Burdeos, Lille, Concarneau, Marsella, Lyon, etc. ¡Merece la pena!

¿Podrías compartir con nosotros alguna anécdota graciosa durante tu experiencia?

A decir verdad, un año da para muchísimos momentos cómicos, pero hay uno en concreto que recuerdo con un sabor amargo y una sonrisa al mismo tiempo. Resulta que un día lluvioso, un par de horas antes de ir al colegio a recoger a la niña, decidí cocinar lentejas para impresionar a la familia con mi cultura culinaria. Todo iba según lo previsto hasta que tuve la genial idea de descuidar los fogones para ir a hacer otra cosa mientras todo se cocinada a fuego lento. Salí al jardín y de repente la puerta se cierra debido a un impredecible golpe de viento, ¡y yo sin llaves! Por un momento pensé que la familia me recordaría por haber incendiado su domicilio.
Entonces, se me ocurrió pedir ayuda a la chica au pair, también española, que vivía justo en frente. Ella me ofreció su móvil para que pudiese alertar a algún miembro de la familia. Conseguí contactar con el padre, el cual me animó a destruir una de las vidrieras con la ayuda de una piedra para acceder a la casa y apagar la placa de inducción. Cuando me dispuse a hacerlo, el padre llegó a toda velocidad y evitó que lo llevara a cabo. Afortunadamente no hubo daños, pero yo lloré a moco tendido de la preocupación. A día de hoy, ¡la familia aún evoca ese momento entre risas!

Según tu experiencia, ¿qué es lo más positivo y lo más difícil de ser au pair? ¿A quién se lo recomendarías y a quién no?

Bajo mi punto de vista, ser au pair marca un antes y un después en tu vida. En mi caso supuso una etapa que ponía a prueba mi instinto de independencia y de confianza en mí misma. Es lo más cerca que he estado de emanciparme de casa de mis padres y de tener que afrontar las adversidades con total autonomía. Esta experiencia te ayuda a hacerte valer por ti misma.
Por otra parte, el hecho de estar en continuo contacto con gente de todos los horizontes del mundo y la inmersión en una cultura totalmente diferente a la mía me hizo crecer como persona. Digamos que, tras esto, lo ves todo desde otra perspectiva. ¡Sin olvidar lo mucho que mejoras tu inglés, francés… a fuerza de practicarlos!
Sin embargo, no todo es un camino de rosas, ser au pair también tiene sus inconvenientes: babysittings anunciados en el último minuto, la convivencia con “desconocidos”, momentos de absoluta soledad e incluso que te exploten laboralmente (desafortunadamente es el caso de un gran número de au pairs a las que se les exige muchas más tareas y horas de trabajo de lo previsto).
Encontrando una familia honesta, como fue mi caso, creo que es una experiencia enriquecedora para cualquier persona.

¿Qué le aconsejarías a quien quiera ser au pair en Francia?

Si estás considerando ir a Francia o incluso a cualquier otro país como au pair, es aconsejable que te tomes tu tiempo para encontrar a la familia que más corresponda a tus criterios.
No dudes en preguntarles bien por las tareas, los horarios, las vacaciones escolares…para no llevarte sorpresas una vez estando ya en la casa.
Además, no olvides buscar información sobre el lugar de residencia (proximidad a una gran ciudad, servicios, transportes, etc). Por ejemplo los alrededores de París son inmensos y hay barrios de todo tipo.

Algo que también he percibido en algunas au pair es que las jornadas se les hacían repetitivas e incluso llegaban a aburrise. Por eso creo que es muy importante aprovechar todo el tiempo libre del que se disponga para realizar actividades, cursos, deportes…y así no tener la impresión de pasar mucho tiempo encerrada en casa.

Para los que estéis pensando ser au pair, ¡adelante, yo lo aconsejo al 100%!

 

Au pair en Francia: la experiencia de Julia
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