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El blog de viajes by Chapka

La vuelta al mundo sin aviones de Los viajes de Walliver

Al igual que Gulliver, el protagonista de la novela de Jonathan Swift, Sergi de Los viajes de Walliver dejó su vida estable para irse de viaje sin billete de vuelta. Con esta andanza, sin transportes aéreos, quiere demostrar que el dinero no es un obstáculo para viajar y que, como él mismo afirma, «si hay pasión, se puede ver mundo». ¿Quieres saber cómo le está yendo? Nosotros hemos hablado con él y tenemos que decir que no le va ¡nada mal!

¿Cómo surgió Los viajes de Walliver?

Los Viajes de Walliver son un concepto que no tiene un momento exacto de nacimiento. Es una idea líquida, que va fluctuando hasta que el 27 de junio del 2018 salgo de mi casa con una mochila y sin ningún billete ni reserva. Mi primer viaje solo fue cuando me fui a China cuando tenía 19 años. Creo que es allí cuando descubro que viajar es, efectivamente, mi pasión. Al finalizar mi carrera universitaria con 22, decidí que me iría un par de meses a Sudamérica. Por fortuna, creo, encontré trabajo “de lo mío” antes de que eso ocurriese y decidí posponerlo al tiempo que ganaba experiencia en mi sector y ahorraba dinero. Para viajar, obviamente. La idea de Los viajes de Walliver fue evolucionando, y lo que en principio eran dos meses, se convirtieron en seis meses por Sudamérica, después en un año por el mundo, y finalmente me dije: “¿Por qué tengo que tener fecha de vuelta? ¡Qué dure lo que tenga que durar!”.

Los Viajes de Walliver-1 paisaje chico mundo vuelta

¿Qué razones te movieron para decidir irte a dar la vuelta al mundo?

Mucha gente me preguntó que por qué me iba. Me veían feliz y con un trabajo que parecía un sueño para alguien de mi edad. Incluso me encontré en una situación en la que me ofrecieron un contrato indefinido y un aumento salarial. Tenía que tomar una decisión. ¿Quería ser el Sergi con una vida “estable”, dinero y tranquilidad? ¿O quería ser el Sergi que intentó dar la vuelta al mundo? Creo que ya os podéis imaginar la respuesta. A pesar de que era feliz con mi vida en Barcelona, creía que explorar el planeta me haría incluso más feliz. Y la verdad, parece que así ha sido.

¿Cómo preparaste el viaje?

Lo único que sabía al empezar es que tenía muchas ganas de llegar a Asia. Además, uno de mis sueños desde pequeño había sido viajar en el tren Transiberiano, o sea que quería que Rusia fuera uno de mis primeros destinos. La verdad es que en Los Viajes de Walliver hay muy poco de preparación, normalmente solo sé cuál será el siguiente país que voy a visitar, pero a veces ni eso. Creo que es mucho más interesante y divertido dejar que las cosas fluyan y, sobretodo, tener flexibilidad. Si tuviese una ruta completa probablemente me forzaría a seguir un itinerario, y eso es completamente opuesto a como soy y a como viajo. Es gracias a esta flexibilidad que me puedo quedar con familias locales, o meterme en aventuras locas como comprar caballos en Mongolia, andar de Vietnam a Tailandia, hacer barcoestop en Hong Kong o cruzar todo el Himalaya solamente a pie, que es lo que estoy intentando hacer desde hace 65 días.

Los Viajes de Walliver-2

¿Cuánto llevas viajando y cuantos países has visitado hasta el momento?

Llevo un año y medio sin pasar por casa, pero antes de eso había viajado bastante gracias a mis padres. En estos 18 meses de Los viajes de Walliver he estado en 17 países (8 de ellos en el primer mes de viaje). Supongo que el número total de países en mi vida se acerca al medio centenar, aunque sinceramente creo que las cifras son solo eso, cifras. Lo que importa es como sepas aprovechar el tiempo que estás fuera de casa. Por ejemplo, no es lo mismo estar en tres países distintos en tres semanas y solo visitar los principales monumentos de cada destino, que estar esas mismas tres semanas perdiéndote en las zonas menos transitadas de Vietnam. Tenemos que aprender a viajar mejor o, por lo menos, distinto.

Los Viajes de Walliver-1 chico con burro

¿Cuáles son los 3 lugares que más te han marcado en lo que llevas de viaje?

Está claro que no hay ningún lugar mejor que otro, pero sí que hay experiencias que marcan más que otras. Mongolia siempre tendrá un lugar muy especial en mis recuerdos, porque allí fue donde me atreví a realizar mi primera “locura”: comprar caballos y viajar por la estepa a sus lomos, descubriendo la cultura nómada y a los escasos cazadores con águila. Era una idea que parecía sacada de un libro romántico de aventuras, y poder realizarlo me hizo darme cuenta de que era capaz de hacer muchas cosas que desde el sofá de casa parecen imposibles.

Camboya es, sin duda, otro de esos sitios especiales. Crucé todo el país a pata en mi travesía de Vietnam a Tailandia andando. Fueron días de exigencia física, pero sobretodo de disfrutar de la cultura local. La palabra hospitalidad cobra unos matices distintos cuando pienso en el pueblo camboyano. Prácticamente a diario dormía en casa de algún vecino y cuando no lo hacía era porque algún monje me había invitado a dormir a su templo. En todas esas semanas no me tuve que preocupar ni por alojamiento ni por comida, porque siempre había alguien que se esforzaba para que estuviera bien. Había veces que tenía que rechazar ofertas de compartir alguna comida o cerveza porque me estaban invitando tanto que no estaba andando nada ese día. Era increíble. Incluso algunas personas me veían andando y se iban a comprar bebidas frías y me las traían, que a 40 grados se agradecían mucho.

mochilero Los Viajes de Walliver templo

Y el tercer destino que me ha marcado en este tiempo… Voy a optar por Siberia, en Rusia, porque desde casa tenía la sensación que los rusos iban a ser personas frías, pero en vez de eso me mostraron una hospitalidad que no me esperaba para nada. Nunca voy a olvidar cuando unos chicos me invitaron a pasar un fin de semana en su casa de campo, con su familia y su sauna rusa en el jardín. Me muero por volver, ¡pero aún queda tanto por ver!

¿Tienes un presupuesto diario o algún tipo de financiación durante tu viaje o tiras de ahorros?

Mi manera de viajar es con un presupuesto bajo. No solo porque así puedo viajar durante más tiempo, sino porque creo que es como se pueden vivir aventuras más auténticas y relaciones más humanas. Si duermo en hoteles o albergues, solo voy a conocer a otros viajeros como yo. En cambio, en casa de gente local o acampo en la naturaleza, la experiencia es muy distinta. Si me meto en un bus de una ciudad a la otra, solo voy a ver el paisaje. Si hago autostop o ando entre esos dos puntos, pueden pasar mil cosas interesantes. De momento, mi presupuesto es de menos de 10 euros al día, y os puedo asegurar que no me falta de nada. Como en restaurantes, me voy de marcha cuando hace falta y visito todo aquello que no me quiero perder, porque viajar barato no solo es posible, sino recomendable.

Mi intención inicial era tirar de los ahorros que había estado acumulando durante los tres años que estuve trabajando y, más adelante, cuando estuviese acostumbrado a mi nuevo estilo de vida, intentaría encontrar la forma de ganar dinero y viajar al mismo tiempo. Por fortuna, esta oportunidad llegó rápidamente después de partir, y aún sigo ganándome la vida de esa manera. Soy periodista de profesión, y de momento parece que he encontrado una fórmula para combinar mis dos pasiones: viajar y comunicar. ¡Espero que pueda durar aún mucho más!

chico cruzando campo mochilero Los Viajes de Walliver

¿Qué es lo que no puede faltar en la mochila de Los viajes de Walliver en su vuelta al mundo?

En mi mochila no puede faltar una tienda de campaña. La libertad que me da es impagable. Me permite tener siempre la tranquilidad de que voy a poder dormir en algún sitio. Si no hay hotel, no pasa nada: puedo ir de todos modos por donde me plazca y gozar de las experiencias que van surgiendo sin preocuparme. Aunque tampoco es que vaya nunca a hoteles… Eso sí, he dormido en playas, lagos, en escuelas, en iurtas, en apartamentos de lujos, cabañas en el bosque… ¡e incluso en un museo!

Eso sí, mi mochila no es ligera, pesa unos 20 kg, pero hay cosas de las cuales no estoy dispuesto a prescindir. Mis cámaras y mi portátil pesan bastante, pero los necesito para ganarme la vida y para seguir contando mis aventuras por las redes sociales. Yo diría que debe pesar más o menos lo mismo que cuando empecé, pero sí que me he deshecho de algunos objetos innecesarios.

chico acampando mochilero puesta de sol

Te mueves mucho en autostop, ¿qué tal la experiencia?

El autostop es uno de los grandes descubrimientos de este viaje. Antes de Los Viajes de Walliver, era un novato totalmente en este método de transporte, pero ahora no lo dejaría por nada. Hacer autostop tiene muchas cosas buenas como que entras en contacto con gente que de otro modo no conocerías, te permite subir a vehículos especiales como remolques o camiones, te da total libertad para pararte en cualquier sitio bonito o interesante… Y un poco de cosas más incómodas, como no saber a dónde vas a llegar ese día, tener que esperar en algún sitio durante bastante tiempo… Pero sinceramente, es todo cuestión de comodidades. Si estás dispuesto a renunciar a ellas, prepárate para vivir experiencias totalmente únicas.

El mejor consejo para hacer autostop es muy sencillo y se puede aplicar en casi cualquier faceta de la vida: sonríe. Así es como vas a generar buena sensación y seguro que quien se para es alguien con muy buenas energías. Al final todo es cuestión de ser buena persona.

autostop japon chico occidental

¿En qué país has tenido más dificultades y en cuál menos?

Voy a tener que decir que no ha habido ningún país en el que haya tenido dificultades haciendo autostop. He tenido mucha suerte hasta ahora, pero creo que nunca he tenido que esperar más de una hora para encontrar un coche. De media espero unos diez minutos, pero hay sitios como Camboya o Tailandia donde hay veces que no pasan ni 30 segundos que ya hay alguien que te quiere ayudar. En Rusia también me lo pasé muy bien, en Siberia, porque era muy rápido y cuando encontraba algún paisaje espectacular me bajaba del vehículo y acampaba sin problemas.

¿Mejor y peor recuerdo?

¡Que pregunta más difícil! Uno de mis mejores recuerdos fue en el sud de Vietnam. Me compré una moto y seleccioné al azar dos pueblos. Después pregunté a mis seguidores en Instagram a cuál de los dos irían, juzgando solamente por su nombre y su posición en el mapa, que era toda la información que tenía. La comunidad Walliver, que es muy sabia, votó por Dak Som, y fui hacia allí sin saber qué me encontraría. El camino hasta allí ya fue una gozada, subiendo y bajando montañas preciosas, pero llegar y encontrarse uno de los lagos más bonitos que he visto en mi vida… fue indescriptible. De dentro del agua se erigían pequeñas islas que eran, en realidad, viejas montañas ahora rodeadas por el lago. Lo mejor de todo es que este sitio espectacular, el lago de Ta Dung, no aparece en ninguna guía ni nadie lo conoce, o sea que lo tuve todo para mí, esperándome para ser explorado. Fue la comprobación de que aún hay muchos, muchísimos sitios por ser descubiertos. El truco es tirar la guía turística a la basura. O mejor aún, utilizarla solo para saber qué sitios evitar.

La peor experiencia es siempre ponerse enfermo o tener algún accidente. Yo he tenido un poco de todo, he cogido dengue, salmonela… Pero el momento más duro creo que fue cuando una moto, conducida por un vietnamita muy borracho casi me arrolla a 100 kilómetros por hora. Me fue literalmente de centímetros, y el motorista no sé como sobrevivió después de la caída que tuvo… Esa experiencia me dejó trastocado. Darse cuenta de la propia fragilidad es duro, pero creo que viajar también trata de eso.

¿Cómo se tomaron esta decisión tus familiares y amigos?

Tengo mucha suerte porque mi entorno adoptó una posición que se puede entender mejor con lo que me dijo mi madre cuando se enteró de mis planes: “Si tu eres feliz, nosotros somos felices”.

Para acabar, ¿qué consejos le darías a alguien que esté pensando en irse a dar la vuelta al mundo?

Que no haga caso de nadie y que solo se escuche a él o ella misma. Todo el mundo lo ve todo muy negro, sobretodo en los foros de Internet. Es incluso insultante. No les hagas caso y atrévete, todo es mucho más fácil cuando se intenta que cuando se plantea. ¡Suerte!

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