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El blog de viajes by Chapka

Viajar sola: el primer paso hacia ti misma

¿Has probado a pedir a una habitación llena de gente que te citen a un viajero o viajera de referencia? Las respuestas suelen ser las mismas: James Cook, Marco Polo, Cristóbal Colón, Willy Fogg, David Livingstone… Ficticios o reales, pertenecientes a distintas épocas, todos ellos tienen una cosa en común: son hombres. ¿Pero, qué pasa con las mujeres? ¿No ha habido mujeres viajeras, aventureras intrépidas que se han lanzado a recorrer el mundo? Sí, las hay y hoy queremos hablar de ellas. Manuela, Ana, Julia, Paloma, Clara, María, Maruxaina, Alba y Andrea están enamoradas de los viajes y predican el “yo no espero a nadie, yo viajo sola”.  Hemos hablado con ellas para saber lo que les aporta viajar solas y quiénes han sido sus referentes femeninos. ¿Y adivinad qué? Hay muchas y sus historias son alucinantes. Tiembla, James Cook.

Desaprender lo aprendido

Por Andrea del blog Lápiz Nómada

Mujer haciendo una postura de yoga vestida y en medio de la calle

Lo que más me gusta de viajar sola es la libertad que implica, el hecho de que cuando viajas en solitario eres tú la que decides el cuándo, el dónde y el por qué. No tienes que preguntar a nadie ni pactar con nadie, las decisiones son solo tuyas y haces lo que te apetece como y cuando te apetece. Además, esto te permite conocerte a ti misma y te da mucha seguridad personal, porque descubres que eres capaz de lo que te propongas. 

Para mí es importante motivar a otras mujeres a viajar solas porque nos han educado convenciéndonos de que hay muchas cosas que no somos capaces o no deberíamos hacer en soledad, que somos vulnerables y que necesitamos compañía por nuestro bien, por nuestra seguridad, cuando, viajando sola, te das cuenta de que no es real. Que somos tan capaces como cualquiera de viajar solas y hacer lo que nos propongamos una vez que nos deshacemos de ese aprendizaje, por eso me encanta saber que cada vez somos más las que cogemos las riendas de nuestra vida y decidimos por nosotras mismas. 

Por último, la viajera que más me ha inspirado y motivado a la hora de viajar en solitario es Aniko Villalba. Me leí su blog prácticamente entero antes de emprender mi viaje por Sudamérica y sus experiencias me demostraron que no estaba loca por querer viajar sola.

Mujeres que viajan solas

Por Ana del blog Australi-Ana

Mujer recostada encima de su coche en una carretera salvaje de Australia

Salir a descubrir el mundo y encontrarse a una misma. El mundo es, sin duda, nuestra mejor escuela.

Y es que somos mucho más capaces de lo que creemos; de lo que nos han contado. Y todos esos prejuicios y esos miedos que nos limitan, desaparecen cuando nos encontramos por primera vez fuera de nuestra zona de confort. Lejos del qué dirán; lejos de actuar para cumplir con expectativas ajenas. Libres.

Viajar sola es replantearse la vida, es firmar tus propios valores. Es ser libre para hacer y -especialmente- ser, quien tú decidas. Viajar sola es tener el poder y la responsabilidad de tomar tus propias decisiones.

Y viajando sola he aprendido que existen otras maneras de vivir, más conscientes. Que el mundo es afable si lo abrazamos con humildad y con cariño. Y que somos capaces de lidiar con cualquier situación que se nos presente.

En el mundo del blogging, mi viajera de referencia y quien me enseñó que se podía vivir viajando fue, sin duda, Aniko Villalba. La descubrí a mis 26 años, cuando vivía en Dubai.

Aunque, realmente, la mujer que me inspiró a viajar fue mi madre. Ella emigró a Australia junto a mis abuelos cuando tenía solo 3 años y vivió allí hasta los 13. Cuando yo era pequeña, siempre me hablaba de aquel país maravilloso donde las niñas andaban descalzas, jugaban en casas en los árboles y unos pájaros muy chillones -los kookaburras– la despertaban cada mañana al salir el sol.

Sin duda, mi madre sembró la semilla de la curiosidad en mí. Despertó mis ganas de recorrer el mundo. Y su apoyo y su empuje para que viajara, fue siempre esencial para saber que debía seguir mi instinto.

Libertad, autodescubrimiento y superación

Por Julia del blog Camino Salvaje

Mujer con flores en la mano y rodeada de niños en una cabaña en Laos

Me gusta viajar sola por la libertad que experimento. Ese momento en el que debes elegir cómo continuar y eres la única que puede tomar esa decisión, cuando tienes la capacidad de quedarte o seguir. Me gusta ponerme a prueba y saber hasta dónde soy capaz de llegar y lo que puedo conseguir por mí misma. Por eso creo que es importante viajar sola, es una ocasión perfecta para conocernos mejor a nosotras mismas y creo que es algo que todas deberíamos experimentar. Es la mejor manera de quitarse ciertos miedos, autodescubrirse. Sin duda para mí, mis viajes, son los momentos en que más llego a mí misma, en que mis deseos verdaderos se manifiestan, es en los viajes cuando más claras veo las cosas más importantes. 

Entre las figuras femeninas que son pura inspiración viajera para mi está Emilia Serrano de Wilson. Fue una periodista y escritora española del siglo XIX que viajó por Latinoamérica y escribió sobre sus viajes y experiencias. Además, Emilia se fijó mucho en las mujeres que iba conociendo en sus viajes y trató con muchas mujeres latinoamericanas pertenecientes al mundo de la cultura. Su libro América y sus mujeres, es claro testimonio de la experiencia de esta valiente mujer. Emilia era una amante de la literatura y los viajes, ¿cómo no iba a encantarme?

Viajar sola después de años viajando acompañada

Por Paloma de Un blog de Palo

Selfie de una mujer con el río al fondo en Narbona

A veces, en la vida, se presentan circunstancias en las que se decide viajar sola. En mi caso, viajé sola durante la veintena, pero en los últimos había viajado casi siempre en pareja o con amigos. Un buen día, las situaciones o las motivaciones cambian y, sea por lo que sea quieres o tienes que volver a viajar sola. A veces es una necesidad, otras se trata de una “imposición” propia. Es entonces cuando surge la pregunta. ¿Por qué viajar sola?

Viajar sola te permite hacer cosas que en otras circunstancias no harías: te vuelves más atrevida y pruebas a hacer eso que no habrías hecho acompañada. Probablemente estando sola pierdes la vergüenza y en cierto modo el miedo. Cuando estás sola te tienes que preocupar de ti mismo y de lo que tú decidas en cada momento.

La sensación de libertad, no solo para elegir, sino la libertad total, que va más allá de la libertad propia de un viaje, es otra de las motivaciones. Tienes todo el tiempo del mundo para dedicarlo a hacer lo que quieras y cuando quieras, no te sientes presionada para disfrutar de un lugar, tumbarte a ver un atardecer o levantarte tarde porque estabas a gusto en la cama. Esta libertad, además, te permite ser más consciente de dónde estás, de lo que haces y de lo que quieres hacer durante el viaje. Aprendes a ser más responsable con tú tiempo, con el entorno y contigo misma.

Viajar sola ayuda a vencer las inseguridades y los miedos. Es una experiencia de superación, no hablo de ser valientes y decidir irse a la selva amazónica a luchar contra caimanes. La superación es salir de esa zona de confort donde nos encontramos tranquilos y seguros, simplemente porque ese paso te da adrenalina, te hace tener chispa. Yo no soy una super aventurera, aunque también haya tenido subidones cogiendo telesillas o explorando catacumbas. Pero, sin duda, lo mejor de viajar sola, aunque sea en tono cómico, me vais a permitir esta licencia, es que puedes mejorar las técnicas del autorretrato.

Seguramente no soy una gran viajera, no soy una valiente. Para mí, mujeres valientes fueron las viajeras que durante los siglos XVIII y XIX viajaron por Italia para conocer el sur de su propio país. Hace unos años, leí una tesis de doctorado sobre este tema. Algunas mujeres: Matilde Perrino que hizo, como yo años después, un road trip por Puglia, Aurelia Folliero, Cecilia Stazzone de Gregorio o Caterina Pigorini, se embarcan en una exploración sistemática del sur de su país para redescubrirlo y ponerlo en valor. Estas mujeres, más allá de la idealización que habían creado otros viajeros, pretenden dar una imagen basada en la realidad social, cultural y económica de est aparte de Italia. Su testimonio, plasmado en algunos libros de viajes como Lagune, monti e caverne. Ricordi de’ miei viaggi (1880) o Rimembranze di un viaggetto in Italia scritte da una signora siciliana (1847) describen estas vivencias únicas.

Tras los pasos de Sissi emperatriz

Por Clara del blog Las Sandalias de Ulises

Reflejo sobre una vitrina colorida de una mujer con una cámara de fotos tapándole la cara

Los sonidos de la calle, una mirada cómplice, una sonrisa irónica, observar cada detalle, cada gesto, el ir y venir de la gente… sentir el lugar, dejar que me erice la piel, que me emocione, hacerlo mío.
Lo que más me gusta de viajar sola es que lo vivo todo más intensamente, mis 5 sentidos están totalmente alerta, percibiendo el entorno que me rodea y dejando que me cale y me muestre facetas de mi propia persona que desconocía, me haga madurar, redibujarme y redescubrirme constantemente con la calma que el día a día no me permite, viajar sola para mí es un regalo.

Salir del entorno conocido me ha permitido también estar más en contacto con la gente local, entender su cultura y empatizar, ese verbo tan en desuso como necesario.

Nadie parecía empatizar en aquel momento con Sissi emperatriz. Más allá de la imagen de princesa melancólica y romántica que nos ha creado el cine, la emperatriz de Austria era una mujer abierta y decidida, que tras las desavenencias con su inflexible suegra, desencuentros con un marido adicto al trabajo y la muerte de su hijo en extrañas circunstancias, hizo del mundo su refugio.

 Sissi fue una grandísima viajera, aventurera y adelantada a su tiempo, rompió con las estrictas normas de la corte y no dejó de viajar hasta que fue asesinada de una punzada mortal en Ginebra.
Recorrió Europa, de incógnito en la mayoría de ocasiones, siendo Madeira, Grecia, Suiza e incluso Elche en Alicante, algunos de sus destinos favoritos.

Isabel de Baviera fue mucho más que una cintura de avispa y una espectacular belleza, la figura de Sissi emperatriz constituye todo un referente en la lucha contra el orden establecido, una mujer que fue clave en las decisiones políticas del imperio, rebelde, independiente y viajera, un auténtico icono.

Caminar, caminar y caminar

Por Alba del blog Alba Luna

Mujer occidental con el pelo corto rodeada de mujeres indias en sari en el portal de una casa en India

Cuando empecé a viajar sola con 18 años no se me pasó por la cabeza el hecho de que fuera mujer ni de que tendría ciertos privilegios por haber nacido en España. Estaba más centrada en romper otras barreras: las idiomáticas, culturales y mis propias barreras personales.

Tratando de encontrar referentes femeninos que me hayan impulsado a viajar sola me doy cuenta de que no los he tenido y no es que no las haya, es que nos han ocultado sus historias durante mucho tiempo. En un mundo de hombres, fuimos y somos tachadas de rebeldes, de locas y de otros adjetivos no tan positivos simplemente por ser libres.

A mí viajar me aporta tantos beneficios que me resulta difícil pensar cómo sería mi personalidad y vivencias si no hubiese dado ese tímido paso hace 12 años. Fue así como me abrí al mundo que hoy conozco, descubriendo distintas formas de ver la vida; prismas, historias y privilegios.

Entre viaje y viaje me topé con el libro sobre la vida de Emma “Grandma” Gatewood, que en el año 1955 caminó de una sentada el Sendero de los Apalaches (de 3.500 kilómetros de longitud) convirtiéndose en la primera mujer en hacerlo, además de ser la única persona que lo ha recorrido más de una vez.

Más estremecedora es su historia: durante 30 años Emma fue golpeada y abusada sexualmente por su marido y un día no pudo más y se fue a caminar y caminar y caminar.

Pienso en Emma y en todas las mujeres que me precedieron y agradezco su lucha y el momento en el que estamos, pero también me doy cuenta de que queda mucho por hacer y de que hay que seguir contándolo. Estamos hartas de ser “las valientes”, estamos hartas de ser “las locas”. Queremos SER, que ya es bastante.

Eduquen a sus hijos en el respeto y así dejarán de llamarnos “las valientes”.

¿Por qué no empezar a viajar sin esperar a que alguien se sume a mis planes?

Por Manuela del blog De Maleta en Maleta

Mujer delante de el cristo de corcovado en Rio de Janeiro

Empecé a viajar sola hace ya cuatro años, cuando cumplí los 22. Los años anteriores había estado cambiando constantemente de ciudad y país por los estudios. Cada vez era un proceso de adaptación distinto al sitio y me gustaba tanto la adrenalina que eso me provocaba que me dije a mi misma: ¿por qué no empezar a hacer viajes sin esperar a que alguien se sume a mis planes? Y así fue, terminé los estudios, me fui a vivir a Australia y empezó la verdadera aventura. 

Viajar sola es increíble. ¿La primera razón? Nunca estás sola, siempre estoy rodeada de personas interesantes, mujeres y hombres, con los mismos objetivos que yo, con historias y experiencias que hacen que las mías se conviertan en algo todavía más especial.  ¿La segunda? Cuando quiero tiempo para mí, para reflexionar, meditar, no tengo que estar pendiente de nadie. Hago lo que quiero en cada momento y esto me ha aportado una seguridad y una independencia muy importante en mi día a día. Pero lo que más valoro de viajar sola es lo que aprendo en cada momento y de cada viajero que me cruzo en el camino.

Creo que una de mis referencias fue Aniko Villalba, del blog Viajando por ahí. Me fascinaban sus historias y pensé: si ella puede, todas podemos. El tópico del peligro de la mujer sola viajando sigue ahí, todos los días me preguntan: ¿y no te da miedo? Pues no, puedo afirmar que no me da miedo, que no necesito a nadie para descubrir el mundo porque yo sola, al igual que todas las mujeres viajeras, nos sobramos y nos bastamos. ¿Que tenemos que tener cuidado? Es innegable, pero todos, siendo mujer u hombre, debemos tenerlo. Considero que el riesgo de que nos pase algo mientras viajamos es mucho más alto que si nos quedamos en nuestra zona de confort, pero también creo que esto no depende del sexo de la persona.

Viajando sola, venciendo miedos y rompiendo barreras

Por Maruxaina del blog Maruxaina y su mochila

Mujer en bicicleta sola por una carretera en África

Viajar es algo que debería ser asignatura obligatoria en algún momento de la vida escolar. Para hombres y mujeres. En nuestro caso, viajar sola supone romper muchos prejuicios y barreras, vencer miedos y confiar. En que el mundo no es tan malo y en nosotras mismas.

He hecho viajes sola, pero sin dale demasiadas vueltas ni importancia.  Quizá porque es algo que me pareció natural desde pequeña. Teniendo como ejemplo a una mujer viajera que se atravesaba España en un pequeño coche sin aire acondicionado, ni móvil, ni cachivaches de última generación con dos niñas pequeñas, la misma mujer que siempre está preparada para una ruta y nos sigue descubriendo lugares. La misma que nos sorprendió marchándose a África unos meses para vivir una experiencia de ésas que te cambia la vida.

Nunca le estaré lo suficientemente agradecida a mi madre por no dejar de viajar nunca. Y por habernos pasado un vicio tan beneficioso. Si tenéis dudas en viajar solas, os animo desde ya, lo positivo tras un viaje siempre supera esos posibles miedos que tenemos que dejar atrás.

Si ellas pudieron, ¡tú también!

Por María del blog Viajar sin parar

Primer plano de dos mujeres con pañuelo en la cabeza

Creo que no soy la única que cuando comenta que se va de viaje sola la gente le responde con un repertorio de preguntas y temores: “¿pero tú sola? ¿pero no tienes miedo? ¿pero no conoces a nadie allí?” y la peor de todas “esos países son muy peligrosos para las mujeres”. Quizás siendo chico me preguntarían lo primero también, pero la última afirmación es únicamente por ser mujer. Mi respuesta siempre es la misma: “esos países tan peligrosos para las mujeres son en realidad dónde más segura me he sentido”.

Viajar te abre la mente, quita miedos y prejuicios, y viajar como mujer doblemente. Al ser mujer puedes entrar en los espacios reservados para las mujeres, cosa vetada para los hombres en muchas culturas. Al ser mujer turista puedes entrar también en la mayoría de los espacios y actividades de hombres. Doble visión de todo que te permite conocer mucho más la cultura del lugar. Viajando la mayoría de las veces no tenemos igualdad con los hombres viajeros, sino que tenemos más beneficios.

Cuando perdí mi trabajo y aún dudaba si lanzarme a una vida más nómada me leí un libro de Cristina Morató que se llama “Viajeras intrépidas y aventureras”. Allí conocí las historias de las primeras viajeras, amas de casa que lo dejaron todo por viajar, como Ida Pfeiffer en el 1842, Gertrude Bell que recorrió oriente medio al mismo tiempo que Lawrence de Arabia aunque no se hable tanto de ella o Alexandra David-Néel, que en los inicios del siglo XX, después de divorciarse se enamoró del Tíbet. Historias de mujeres apasionantes que se atrevieron a romper esquemas en una época mucho más difícil que hoy en día. Y me dije, si ellas pudieron, ¡yo también! Si ellas pudieron, ¡tú también!

Viajar sola: el primer paso hacia ti misma
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3 comentarios

Pepa Álvarez
Pepa Álvarez

8 marzo 2019

Toda mujer debería hacerlo, la experiencia es muy buena y aporta mucha seguridad en uno mismo!!

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Maruxaina Bóveda
Maruxaina Bóveda

8 marzo 2019

¡Hola!
Muchas ganas por invitarme a participar. Ha quedado genial, muy buenas historias de grandes viajeras. No podía estar mejor rodeada :)
Un abrazo a todas y ¡muchos viajes!

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Clara - Las sandalias de Ulises
Clara - Las sandalias de Ulises

8 marzo 2019

Gracias por contar conmigo! Un granito de arena para que Viajar sola deje de ser una cosa extraordinaria, que cada día seamos más viajeras, más independientes y más libres e iguales.

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